lunes, 6 de agosto de 2012

Mientras los murciélagos duermen



“Mientras los murciélagos duermen” es un conmovedor alegato a favor de los sueños, con el mundo del circo como telón de fondo. Pero también una denuncia social: la que ha delegado al olvido a un gran número de artistas, esa generación que hoy tiene más de 80 años, y se han pasado 60 de ellos emocionándonos a nosotros. 

Emilio Aragón Bermúdez, conocido desde mi niñez como “Miliki” uno de los payasos de largas camisetas tan rojas como su nariz que me preguntaba a diario… “¿Cómo están ustedes???????”…. nos sorprende con una novela tierna, emocionante, genial y divertida que no dejará indiferente al lector. 

Con una narración ágil y amena, trufada de diálogos chispeantes, tiernos y divertidos, que hacen aflorar los sentimientos y son capaces de arrancar la sonrisa, el autor nos transporta al mundo mágico del circo que él tan bien conoce. Cada capítulo es un más difícil todavía, un salto mortal que se suma al anterior, que se resuelve con la limpieza y la blancura de un magnífico dominio del lenguaje destacando, sobre todo, el argot circense. U lenguaje que descubre al lector los terribles escenarios de una guerra: las ciudades, las calles, los edificios, las almas de los protagonistas, … Y todo gracias a unas precisas descripciones que se recrean en el detalle reflejando cómo era y en qué estado se encontraba la Europa de los últimos años de la II Guerra Mundial.  

Su joven protagonista, Juan Carlos Borrachina, considerado el mejor trapecista del mundo, nos sumergirá en un viaje lleno de aventuras, con diecisiete viejos artistas, con el objetivo de llegar a España, con el objetivo de huir de los nazis. 

Berlín. Febrero 1945. La ciudad muestra los horrores de la guerra al desnudo, los hábitos íntimos de los ciudadanos cuyas almas vagan entre los helados escombros de las ruinas. Por las calles, Juan Carlos camina rápido. Quiere llegar cuanto antes a la Casa del Artista, residencia donde se acoge a artistas retirados, para despedirse de sus entrañables amigos y compañeros Aetos y Moses, más conocidos como los Orakis Brother. Juan Carlos, quiere regresar a España, su país, del que tuvo que marcharse después de ver morir a su amigo Jaime Vives, el Nanu. 

Ninguno de ellos espera la marcha de Juan Carlos, e intentan convencerle de la temeridad que supone dejar Berlín, cuando comienza el primer bombardeo del día con fatales consecuencias. La Casa del Artista queda completamente derruida. Apenas sobreviven 20 personas, todas ellas mayores que comparten un pasado glorioso frente al público. Aturdidos buscan refugio en el autobús que los sacaba de paseo. Es entonces cuando Juan Carlos decide irse de Berlín, pero no solo, así que opone en marcha el viaje de esta singular embajada artística y su espectáculo titulado Curiosidades y amenidades del Universo. 

Este es el arranque de una novela entrañable e inquietante, en la que Emilio Aragón descubre con un texto ágil, vivo y de ritmo frenético como es la condición humana en tiempos de guerra, en momentos de dificultad. La amista, la solidaridad, el compañerismo y el compromiso son elementos que mueven a este grupo de veteranos artistas circenses en su huída de los horrores del conflicto bélico y del acoso de la Gestapo a través de una Europa descosida por las bombas. 

Sin embargo, todos ellos desconocen la existencia de un sobre marrón, custodiado por un matrimonio en la Casa del Artista por orden del mismísimo Hitler en el que se guarda “…el futuro del nacionalismo, la inmortalidad de unos ideales por los que se estaba sacrificando un pueblo, una raza … indica el lugar exacto donde se esconde el tesoro, los lingotes de oro y la suficiente cantidad de diamantes como para destruir algunas de las potentes economías del mundo…” Cuando la notica del bombardeo de la Casa del Artista llega al búnker de Hitler, éste pone tras su búsqueda a sus mejores agentes de la Gestapo. 

Muchas son las paradas de esta peculiar troupe, en ellas se suceden las  aventuras y peripecias, situaciones difíciles y dramáticas en las que la imaginación y las escenas cómicas de los protagonistas sirven para resolver los problemas que se van presentando. La bis cómica del autor y el conocimiento del mundo del circo, crea personajes y situaciones mágicas como el hecho de encontrarnos con un perro que habla, un aria de Verdi sirve para superar un control militar, o un ventrílocuo despide un duelo poniéndole voz al difunto…. 

Los veteranos artistas forman una peculiar familia, unida y compacta como pocas, que se mueve por la ilusión de volver a ser importantes. Tienen que superar el hambre, el frío, el sueño y cansancio… pero todo ello lo afrontan con la ilusión de volver a la profesión. Tienen poca comida, pero su alimento espiritual son sus piruetas, sus trucos, la luz de los focos, el aplauso del público y la magia del circo.  

Pero en este ir y venir del órgano móvil circense, se le van añadiendo indeseados compañeros de viaje, que no son sino agentes de la Gestapo cuyo único fin es conseguir el sobre marrón. La novela da un nuevo giro y el suspense invade el relato y el lector se adentra en una serie de acontecimientos dramáticos. 

Una vez descubierto el contenido del sobre marrón, y comprobar que contenía las pautas para reconstruir el nazismo con el paso de los tiempos tras la derrota que se avecinaba, los gemelos y Juan Carlos acaban por quemar esos documentos y sustituirlos por recortes de periódicos…aunque la magia tendrá la última palabra.  

El último paso tras la representación en Toulousse es llegar a España, pero pasar los Pirineos no es fácil. Nuevos protagonistas aparecen en escena: los maquis, la Guardia Civil, y nuevamente un oficial alemán. 

El final feliz de la llegada a España se ve ensombrecido por un tiroteo sangriento, que en un más difícil todavía, servirá para cerrar un círculo que empezó en una playa de Valencia. 

¿Por qué los murciélagos? Porque éstos eran los aviones cargados de muerte con forma de bombas y obuses que machacaban Europa… 


viernes, 8 de junio de 2012

EL ÚLTIMO VIAJE DEL CAPITÁN SALGARI de Ernesto Ferrero

ÁTICO DE LOS LIBROS PUBLICA EL ÚLTIMO VIAJE DEL CAPITÁN SALGARI, DE ERNESTO FERRERO, UNA NOVELA-BIOGRAFÍARETRATO DE EMILIO SALGARI GANADORA DEL PREMIO CASINÒ SANREMO Y FINALISTA DEL PREMIO CAMPIELLO.

La desesperación que desembocó en el trágico final de Salgari, un haraquiri ritual en 1911, parece ser la punta de un iceberg maldito que afectó a toda su familia. 

El escritor, editor y crítico conocido por su novela N., ganadora del premio Strega y llevada al cine, nos sorprende ahora con una obra que mezcla la biografía y el retrato de Emilio Salgari, el padre de la literatura italiana de ficción y aventuras y creador incansable de fantasías que alimentaron la imaginación de los lectores de varias generaciones con personajes como Sandokán, Yáñez, el Corsario Negro o Tremal-Naik. 

Ernesto Ferrero, que vive actualmente en el edificio donde Salgari pasó sus últimos años, nos cuenta la historia de este héroe desafortunado que, contra toda apariencia, fue un hombre con una vida miserable, agobiado por la pobreza y las fechas de entrega de los manuscritos, esclavizado por un trabajo que no le daba recompensas y castigado por desgracias familiares que progresivamente llevaron al escritor a una situación límite a la que puso Yin con un suicidio digno de alguno de sus personajes. 

La novela tiene una estructura polifónica construida a partir de varias voces narrativas que ofrecen diferentes visiones del personaje. La voz más sorprendente es la de Angiolina, una muchacha que acompaña a Salgari en su último viaje anotando en su cuaderno conversaciones, reflexiones sobre la escritura y secretos íntimos de la familia Salgari con una ternura conmovedora. 

A partir de esa estructura coral y con una excelente ambientación de época, el lector puede tejer la biografía de Salgari, conociendo los detalles más importantes de su vida: cómo trabaja, de dónde saca la inspiración, cómo vive, qué relación tiene con su familia, los no-viajes que realizó por medio mundo, qué hace cuando no está documentándose en la biblioteca, qué opina del cine o del progreso tecnológico, o por qué decidió hacerse un haraquiri.

El 25 de abril de 1911, la lavandera Luigia Quirico acudió al bosque en busca de leña. Pero allí se encontró con una escena macabra: el cadáver de un hombre que se había practicado un haraquiri. La sangre aún brotaba de su cuerpo. No sólo se había abierto el vientre, también sangraba por el cuello. Lo terrible es que aquel hombre resultó ser Emilio Salgari, el famoso escritor de aventuras. ¿Qué había pasado para que uno de los padres de la literatura de aventuras acabara así? 

Emilio Salgari está cansado. Física y mentalmente. Es 1909 y, de vez en cuando, se permite el lujo de dejar de trabajar durante unas horas para ir a pasear por el río. Allí conoce a Angiolina, una joven que quiere aprender de él los secretos de la escritura. El padre de los héroes es, sin duda, una de las personas que más admira y con la suficiente experiencia para ser el mejor maestro. 

Pero la vida de este escritor que goza de un gran éxito entre sus lectores no es tan bonita o idílica como podría parecer desde fuera. Angiolina y Salgari se van haciendo amigos, convierten los paseos en una rutina, y la fachada que rodea al escritor va cayendo. La alegría de aquel joven periodista apasionado por el ciclismo y la esgrima que afirmaba haber navegado por los mares de medio mundo se ha esfumado. Ahora se irrita con facilidad, es un esclavo del trabajo que pasa sorprendentes penurias económicas, no se encuentra a gusto en ninguna parte, tiene achaques físicos, su mujer está cada vez más cerca del abismo y él no puede hacer nada por evitarlo. 

Un coro de testimonios formado por periodistas, médicos, amigos, vecinos e hijos del escritor reconstruye la vida del padre de Sandokán y del Corsario Negro. Vivió entre Verona, Venecia, Génova y Turín. Fue nombrado Caballero por la reina Margarita. Tras algunas desilusiones sentimentales, se casó con una actriz de teatro, Ida, y tuvieron cuatro hijos. Su vida estuvo estrechamente ligada a las pasiones de una época abocada a los desafíos tecnológicos: el automóvil, el cine, los viajes en globo, los primeros aviones, la Exposición Universal que conmemoraba los cincuenta años de la Unidad de Italia… 

Era un mundo para el que él no estaba preparado. Acabó desencantado con la vida y perdió toda esperanza. Y así, la mañana del 25 de abril de 1911, con su mujer ingresada en un
manicomio público porque no se podían permitir una residencia privada, decidió salir de casa con su bastón y subir a la colina. Allí puso Yin a su vida con un suicidio digno de alguno de sus personajes cumpliendo el destino paradójico de un hombre, prisionero de los mundos que él mismo había creado.

Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus

Un gin con limón. Una habitación de hotel. Una isla mediterránea. Un tipo al que su chica ha abandonado creyendo que una casa no agota todos los mapas. Y un monigote atornillado a la puerta del lavabo que no deja de hablar y que, en su largo monólogo existencial, aúna literatura, la belleza del caos que se extiende ante la ausencia infinita, con ciencia, la fría rigurosidad carnívora del número exacto, del azar entendido como obra de arte que se decapita a sí misma a cada instante.


Un hombre ha sido abandonado por una mujer. Recluido en su hotel, un hotel de una isla mediterránea, un lugar de burbuja, el hombre apura su gin con limón mientras lee el periódico y reconstruye, a partir de pedazos de convivencia que se engarzan como fotografías verbales, su historia con la mujer que se fue para no volver, a la vez que observa, y se deja interpelar, por todo lo que le rodea. Y ese todo incluye el monigote atornillado a la puerta del lavabo de caballeros al que se dirige como “monigote W.C.”. 


Asegura el propio autor que, a veces, “la única manera de hacer poesía es quedarse lo más quieto posible y esperar a que el mundo te afecte”. Algo así hace el dolido narrador de Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus, dejar que el mundo que ha sobrevivido a la ruptura le afecte. Un dolido narrador que también es poeta y que es, de hecho, el autor del libro sobre el que está vertiendo los recuerdos de una historia de amor que no es como otra cualquiera porque es la suya propia. 


La forma que adoptan esos recuerdos que, como restos de un naufragio aparecen aquí y allá, en mitad de la estancia del protagonista en el Hotel Port Maó, es la del poema en prosa, un género híbrido que le permite cruzar lenguajes, voces y estructuras. Así, el poeta mantiene una fantasmagórica conversación con la amada ausente y a la vez consigo mismo, a través de un objeto (el citado “monigote W.C.”) que, en palabras del propio Fernández Mallo, “contiene, como todos los objetos que nos rodean, un paraíso o un monstruo a la espera de decirnos algo”. 


Hay amor en descomposición y derrota en esta primera colección de poemas en prosa de Fernández Mallo, pero también hay belleza, una belleza esférica, pues, como dijo María Zambrano y como recuerda el autor/narrador: “Toda belleza tiende a la esfericidad». Y luego está la tensión, auténtico motor del texto, tensión que se genera al poner frente a frente lo irracional y lo racional, lo caótico y lo exacto, el arte y la ciencia. Algo que resume muy bien este verso: “Nuestra historia fue una ecuación. Un acto de fe”. Pero aún hay más. Movido por el Tractatus Logico Philosophicus de Ludwig Wittgenstein, cuyo punto 7, al que alude el título, dicta lo siguiente: «De lo que no se puede hablar, hay que callar», el autor articula una aguda reflexión sobre el lenguaje y el poder de que dispone para marcar los límites de lo real. “Todo es lenguaje, fuera del lenguaje no hay nada, sólo vacío”, asegura el autor. Gran fresco de desposesión, de la derrota entendida como un posible nuevo comienzo, Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus se sirve de una suerte de flujo de conciencia que consigue ensombrecer y anular por momentos el carácter sin duda fragmentario de la experiencia, lo que intensifica esa tensión entre lo unido y lo desunido, lo continuo y lo interrumpido, que, como apunta Eduardo Moga en el prólogo, escenifica la constante batalla por definir al ser.


En palabras del propio Agustín Fernández Mallo, que se autopublicó esta colección de poemas en prosa en 2001, “el libro trata de los hallazgos, de los lúcidos puntos de luz que se aparecen cuando hay una situación que no entendemos”. Admite el autor que “hay sombra en la vida del narrador, pero está llena de luces y destellos”. Así, el primer asalto del que no tardaría en convertirse en uno de los autores clave de la nueva narrativa postpoética española, es una crepuscular reflexión sobre el amor que arde hasta las cenizas, sobre la identidad a punto para el desdoblamiento, sobre la dimensión metafísica del recuerdo y sobre el insoportable peso de la soledad que, lejos de lamentar, catapulta al hombre derrotado a una suerte de atormentada invulnerabilidad. El poeta narrador “ni celebra ni lamenta” y su actitud recuerda, como se apunta en el citado prólogo, a la del herido en la batalla que, apoyado contra una tapia, y fumando, observa la belleza del atardecer y traza arabescos en la arena con su propia sangre. Dolorosamente brillante.


Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) es licenciado en Ciencias Físicas. En el año 2000 acuña el término Poesía Pospoética —conexiones entre la literatura y las ciencias— que ha quedado reflejado en los poemarios Creta lateral travelling (2004, premio Café Món), Joan Fontaine odisea (2005) y Carne de píxel (2008, premio Ciudad de Burgos de Poesía) y en el que ahora se reedita Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus (autopublicado por el autor en 2001). Su libro Postpoesía, hacia un nuevo paradigma, ha sido finalista del Premio Anagrama de Ensayo 2009. 


En 2006 pone en marcha el Proyecto Nocilla, y publica su primera novela, Nocilla Dream, que fue seleccionada por la revista Quimera como la mejor novela del año, por El Cultural de El Mundo como una de las diez mejores, y en 2009 fue elegida por la crítica de Quimera como la cuarta novela, en español, más importante de la década. A ésta le siguieron Nocilla Experience (2008, elegida mejor libro del año por Miradas 2, TVE, y Premio Pop-Eye 2009 a la mejor novela del año, incluido en los Premios de La Música y La Creación Independiente), Nocilla Lab (2009), elegida por la crítica del suplemento cultural Babelia como la tercera mejor novela en español de 2009, y El hacedor (de Borges), Remake (Alfaguara, 2011). Ha sido traducido a varios idiomas. 


Mantiene, junto con Eloy Fernández Porta, el dúo de spoken word: «Afterpop Fernández & Fernández» (música, vídeo y textos). Tiene el blog El hombre que salió de la tarta y, junto con Juan Feliu, el grupo de música Frida Laponia.

Llega a España la biografía de Cristina Fernández de Kirchner

La periodista Sylvina Walger, conocida por su trabajo en medios como Newsweek o La Nación, combina rigor y un estilo mordaz para trazar este recorrido por la vida política de Cristina Fernández de Kirchner. Tras su éxito en Argentina, donde ha hecho correr ríos de tinta, llega a España una edición actualizada y ampliada.

Buena conocedora de la larga trayectoria de la presidenta, Walger narra la esforzada lucha de Cristina Fernández, hija de un humilde conductor de autobús, por llegar a la Casa Rosada. Sus años al lado de Néstor Kirchner y, desde 2007, su labor como presidenta de Argentina (aunque al principio, según dicen, la mano de Néstor estuvo más presente de lo que a ella le gusta admitir) son minuciosamente diseccionados en este libro lleno de jugosas anécdotas y reveladores testimonios.

La escandalosa expropiación de la petrolera YPF, un ataque en toda regla a la economía española en su peor momento, merece también un afilado análisis.

"Cuando la conocí a mediados de los 90, todavía se apellidaba Fernández, a secas. De aquella senadora cuarentona, vestida siempre con pantalones y con una sonrisa a flor de labios, es fácil apreciar en lo que se fue convirtiendo Cristina: en una mujer extremadamente autoritaria, amargada y arbitraria.”

“Nos describe, sin filtro, a Cristina Fdez. de Kirchner” El Cronista

“Walger es la periodista flagelo de la presidenta” El Mundo

La exquisitez del amor en los poemarios de Xose López

Xose López nos transporta con su poesía desde lo concreto a lo general, hace mundial y universal su particular idea de sentir. 

Podríamos definir que el amor que siente hacia una mujer lo extrapola hacia todas las mujeres que existen en el mundo, pero sin dejar de personalizar su sentimiento más íntimo por su necesitada y adorada compañera. 

Podríamos decir que va de la nada al todo y que el lenguaje le acompaña en el trayecto haciéndolo pasar por todas las vicisitudes del camino hasta llegar al Amor con mayúscula

Xose López nació en Santalla de Alfoz, una pequeña aldea del ayuntamiento de Triacastela, en la provincia de Lugo.

Después de varios fracasos universitarios decide irse a vivir a Barcelona, donde un tío suyo, hermano de su padre, le ayuda económicamente ofreciéndole trabajo en uno de sus negocios familiares. 

Es aquí donde logra diplomarse en educación social por la Universidad de Barcelona, al tiempo que se forma como actor de la mano del maestro argentino Carlos Lasarte. 

Estudia también dirección y dramaturgia en la escuela de Víctor Hernando, cuando éste ya había fallecido.

A los veintiséis años decide abandonar su carrera artística y comenzar una vida más tradicional: está al frente de un negocio inmobiliario propio durante algo más de siete años. 

Pasado este tiempo siente la irrenunciable necesidad de regresar a los escenarios. Comienza así su etapa más productiva escribiendo, en tan sólo 5 años, más de 60 textos teatrales, 25 poemarios, 10 guiones de cine y unos 30 ensayos sobre arte.

Es el autor del “Manifiesto del Movimiento Cultural Internacional ArteInmediato” y de los dos “Manifiestos del Teatro de la Adversidad”.

Ha estrenado en la ciudad de Barcelona 12 textos propios al frente de dos compañías profesionales: “La crueldad de los Sueños” y “Cincoyentramos”. Todos ellos en circuitos paralelos. 

También ha impartido de forma totalmente gratuita numerosos cursos y seminarios de formación actoral en el marco de su idea de teatro contextualizado: “La Escuela en Marcha”.

"Una misma noche", galardonada con el XV Premio Alfaguara de Novela 2012.


Un thriller existencial, perturbador, hipnotizante.”  Rosa Montero, Presidenta del Jurado

El escritor argentino Leopoldo Brizuela  narra una historia de suspense, inspirada en hechos reales ocurridos durante el primer año de dictadura argentina, que explora el rol de los ciudadanos enfrentados a las formas más brutales y secretas del poder, y reflexiona sobre la intolerable conciencia de nuestra propia cobardía. Una obra que habla del horror de una época demasiado cercana para el olvido y demasiado dolorosa para la memoria, y que aborda sentimientos universales como el miedo, la vileza o el dolor inherentes al ser humano, y que, según la escritora Rosa Montero, presidenta de la XV edición del Premio Alfaguara de Novela, “trata temas mayores, porque roza las tragedias clásicas, la relación entre padre e hijo, la relación entre el individuo y la sociedad, la culpa y la violencia, la dignidad y la indignidad, todas tragedias contadas con una contención increíble y con una gran potencia narrativa”.

Una madrugada de 2010, el escritor Leonardo Bazán es testigo involuntario del asalto a una casa vecina. No es un robo usual: lo lleva a cabo una banda organizada, con una logística sofisticada, y hasta un patrullero de la Policía Científica. Pero lo que más perturba a Bazán es el recuerdo de una experiencia similar —de la que también fue testigo junto a sus padres— ocurrida en esa misma casa en 1976, a poco de iniciada la dictadura militar en la Argentina.  El trauma de aquella noche pareció caer en el olvido; pero ahora Bazán siente que debe escribir para entender y salvarse. ¿Cómo actuaron exactamente él y sus padres y cómo juzgar hoy esas reacciones? ¿Cómo es posible que una estructura criminal, montada décadas atrás, todavía exista y que la gente siga reaccionando de la misma manera, con el mismo miedo? 

Narrada como el cuaderno de notas de un detective que, pista tras pista, se indaga a sí mismo y se expone al crimen organizado, Una misma noche es una novela de suspense que explora el rol de los ciudadanos enfrentados a las formas más brutales y secretas del poder. Y reflexiona sobre la intolerable conciencia de nuestra propia cobardía. Un texto a un tiempo íntimo y político, confesional, potente, misterioso, destinado a perdurar.

Leopoldo Brizuela es narrador, poeta y traductor. Su primera novela, Tejiendo agua, escrita a los diecisiete años, obtuvo el Premio Fortabat 1985. Inglaterra. Una fábula ganó el Premio Clarín de Novela 1999 y el Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, y fue publicada en varios países. Es autor también de la nouvelleEl placer de la cautiva (2001), el libro de relatos Los que llegamos más lejos (Alfaguara 2002) y la novela LisboaUn melodrama (Alfaguara Argentina, 2010; Alianza, 2010), entre otros libros. Colabora habitualmente en los diarios Clarín La Nación, y coordina talleres de escritura creativa.

ALFAGUARA PUBLICARÁ DOS OBRAS INÉDITAS DE CARLOS FUENTES

La novela "Federico en su balcón", en la que Fuentes plantea un diálogo con el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, se publicará en Alfaguara durante el último trimestre del año. Federico en su balcón comienza cuando Dante Loredano, trasunto del autor, entabla un diálogo con su vecino de balcón –Federico Nietzsche- y se deja guiar por este cicerone –como su homónimo en La Divina Comedia- a través de los círculos de sordidez y pasión de una ciudad encendida por una violenta revolución social contra la oligarquía del poder económico y militar.


Además de la publicación de estas dos obras inéditas de Carlos Fuentes, la editorial Alfaguara se unirá a una iniciativa de Casa de América para homenajear al autor. Se trata de un acto público, que se celebrará el próximo miércoles 30 de mayo, en el que se hará una lectura a cargo de escritores, intelectuales, periodistas y lectores de la novela Aura, texto que precisamente ese día cumple 50 años de su publicación.


El último libro de Carlos Fuentes publicado en España, El siglo que despierta (Taurus, 2012), recoge una conversación que el escritor mexicano mantuvo con el expresidente de Chile Ricardo Lagos en otoño de 2011. Moderados por Juan Cruz, Fuentes y Lagos dialogaron sobre educación, cultura, política, pobreza, nuevas tecnologías, globalización, y el futuro, tanto en Europa como en EE UU y, por supuesto, en América Latina. 


Éstos son algunos extractos de las palabras de Carlos Fuentes:


«La cultura latinoamericana tiene continuidad, la política no.»


«El mercado tiene el poder en virtud de la ausencia de Estado, de la ausencia de políticas, que es una de las constantes en los últimos cuarenta o cincuenta años en el mundo.»


«Yo no concibo el mundo sin el New York Times, sin el Washington Post, sin Le Monde, sin el Financial Times, hay una relación casi de amor, erótica, entre una persona y sus periódicos.»


«Yo quiero vivir la historia, quiero participar en la historia como ciudadano, como escritor, quiero hacer historia con mis medios y en mi esfera.»


«Me preocupa la vida de mi mundo. Que el mundo sobreviva.»


Carlos Fuentes (1928-2012) ha sido uno de los principales exponentes de la narrativa mexicana. Su obra incluye novelas, cuentos, teatros y ensayos entre los que destacan La muerte de Artemio Cruz (1962); Cambio de piel (1967); o la extensa Terra nostra (1975). A lo largo de su vida recibió numerosos premios, entre los que destacan el Premio Biblioteca Breve en 1967; el Premio Cervantes en 1987; el Premio Príncipe de Asturias en 1994; el Premio Picasso, otorgado por la UNESCO en 1994; la Legión de Honor del Gobierno francés en 2003; el Premio Real Academia Española 2004; el Premio Internacional Don Quijote de la Mancha en 2008; el González-Ruano de Periodismo en 2009 y el Premio Fundación Gabarrón en 2011.


En la última década publicó Todas las familias felices (2006), La voluntad y la fortuna (2008), Adán en Edén (2009), La gran novela latinoamericana (2011) y Carolina Grau (2011). Era catedrático en las universidades de Harvard y Cambridge (Inglaterra) y poseía una larga lista de doctorados honoris causa por varias universidades como Harvard, Cambridge, Essex, Miami y Chicago, entre otras.